Cuando el ruido enmascara el problema

Por Ana Cruz • August 10, 2018

Artículo escrito por: Kevin Meyer
Traducción y adaptación: Ana Cruz

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La semana pasada estaba leyendo el último libro de Mark Graban, Measures of Success, en el cuál hace un excelente trabajo al analizar el cómo usar los datos para liderar y administrar efectivamente una organización. Con las nuevas tecnologías, se ha vuelto tan fácil capturar datos que a menudo nos pasamos de la raya, y realmente nunca comprendemos por qué estamos capturando dichos datos y lo que significan.

El libro menciona el concepto de aprender a discernir las señales verdaderas del ruido, y luego hacer algo al respecto. Esto me hizo reflexionar sobre cuándo las señales podrían perderse (o conjurarse incorrectamente) entre el ruido en situaciones cualitativas. En realidad, una analogía más correcta es el clásico concepto Lean de la coladera de agua -desperdicios - para exponer rocas - problemas. Me di cuenta de que acababa de experimentar tal situación con una condición médica de la que espero recuperarme cuando ustedes lean esto.

Hace un par de días me sometí a una cirugía debido a una infección dolorosa del hombro: tendinitis calcificada. Como resultado de una lesión en un tendón, el cuerpo a veces se daña y comienza a reemplazar el tejido del tendón con calcio. Por lo general, pronto se da cuenta del error y reabsorbe el calcio y lo reemplaza con tejido, pero en algunas situaciones, como la mía, no lo hace. Tenía un punto de calcio duro de 2 centímetros que destruía mi tendón supra espinoso derecho. A través de las maravillas de la cirugía artroscópica, se eliminaron el calcio y separaron el tendón. No es una recuperación divertida: cuatro semanas en un cabestrillo y dormir hacia arriba, seguido de tres meses de terapia física, pero tiene una tasa muy alta de éxito. La cirugía salió bien, pero también encontraron y repararon un espolón óseo y un desgarro del manguito rotador. 

Comencé a notar el problema hace algunos años después de que me lastimé el hombro al sacar una bolsa del compartimiento superior del avión. Los ejercicios, particularmente los movimientos que ejercen presión o tensión en el hombro (flexiones, lagartijas, jalón de cuerdas, etc.) se han vuelto cada vez más dolorosos. Sin embargo, hasta hace poco había sido fácil  modificar y todavía obtener un trabajo decente, así que lo atribuí al envejecimiento y seguí adelante. Durante las actividades diarias normales, generalmente no noto ningún dolor, y siempre he podido dormir bien.

Esas actividades diarias cubrieron el problema real, lo que me di cuenta cuando hice el retiro silencioso del que les hablé en otro artículo publicado en junio. Rodeado de silencio y tranquilidad, pronto me di cuenta de que estaba realmente, inesperadamente, en constante dolor. También me di cuanta de que estaba modificando mis actividades normales para compensar mucho más de lo que pensaba, desde comer hasta cómo sostenía un libro al leer, incluso cómo agarraba el volante del coche.

Esta fue la señal de que tenía que hacer algo. Una resonancia magnética y una visita al médico confirmaron el diagnóstico y que el problema empeoraría. La cirugía fue recomendada.

¿En qué otro lugar, podrían estar experimentando un problema cualitativo que se está ocultando? ¿el rendimiento general de un miembro del equipo enmascara un problema subyacente en el que él o ella es realmente infeliz o tiene un potencial sin explotar? ¿tal vez esa sección demasiado grande del jardín esconde el agujero de un topo que está destruyendo silenciosamente su jardín? ¿su equipo necesita salir de su área por un día, sin teléfonos celulares ni correo electrónico, para enfocarse adecuadamente y discutir los problemas?

La analogía no es perfecta, pero el hecho es que a veces los problemas y su alcance no se hacen aparentes hasta que se elimina la información ajena. Si ven un problema potencial, aíslenlo y concéntrense en el. Luego hagan algo significativo para corregirlo.