Una simple señal con la mano que es clave para la alineación de nuestros objetivos

Por Ana Cruz • June 8, 2018

Artículo escrito por: Jon Miller
Traducción y adaptación: Ana Cruz

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La gestión Lean tiene como objetivo servir a los demás, haciendo más con menos, obteniendo así recompensas de manera sostenible por dicho servicio. Entre otras cosas, esto requiere de que todos en la organización mejoren continuamente los productos, procesos, servicios y como persona. Transformar nuestro estilo de pensamiento del la gestión tradicional a Lean es una gran tarea. Conseguir que todos estén alineados con este objetivo y participen en nuevos comportamientos no es fácil. Si solo los humanos naciera conociendo una manera de hacer esto...

De hecho, hay una simple señal de la mano clave para el lenguaje humano, la interacción social y la cooperación entre las personas. Señalamos cuando damos instrucciones, localizamos a una persona al otro lado de la sala donde nos encontramos, identificamos un artículo que deseamos comprar o simplemente apuntamos al aire cuando hablamos con énfasis.

Los estudios demuestran que este tipo de señalamiento es exclusivo de los humanos. Ni siquiera los grandes simios que son nuestros parientes cercanos lo hacen. Los perros domésticos son capaces de seguir las indicaciones de un ser humano, y muchos amantes de los perros darán fe de cómo estos animales pueden tratar de compartir nuestra intencionalidad. Los bebés se comunican señalando cosas desde los nueve meses de edad. Muchas semanas antes de que pueden hablar en oraciones simples, los bebés nos pueden decir lo que quieren, o lo que quieren que tomemos.  Señalar es parte de nuestra humanidad comino desde la infancia. Como adultos, a menudo incorporamos señalar los controles de calidad, seguridad o mantenimiento agudizando nuestra intención con un acto físico de recordar. Podríamos sentirnos tontos al señalar un punto de control y decir "OK" a nadie en particular. 

El profesor N.J. Enfield, director de lingüística de la Universidad de Sydney e investigador asociado en el grupo de lenguaje y cognición del Instituto Max Planck, sugiere que la base del lenguaje no se encuentra en como se marea su estructura lógica en nuestros cerebros, sino más bien en nuestra capacidad para "la comunión de las mentes a través de a intencionalidad compartida". Nuestra capacidad para extender un dedo hacia el objeto de nuestra intención, y para reconocer cuando otros lo están haciendo, puede ser un simple pero importante componente del leguaje humano.

Enfield dice que la "intencionalidad compartida" posibilita las relaciones humanas y también 'señalar' no solo manipula el foco de atención del otro; momentáneamente une a dos personas a través de ese punto focal compartido. Vincula el simple acto de señalar a la atención compartida, lo que permite la comprensión mutua de las creencias, percepciones, objetivos o deseos. Por diversas razones, en la edad adulta, olvidamos que tan eficaz puede ser señalar para crear atención, intencionalidad compartida y alineación hacia las metas.

Tal vez fuimos mejores al señalar y compartir nuestras intenciones hace algunas décadas, cuando nuestras ideas se presentaban en pantallas con trasparencias a través de retroproyectores.  Tuvimos que pararnos cerca de esa caja luminosa, mover la transparencia una a una, y usar el clásico dedo o palo humano para señalar un elemento de énfasis. En estos días podemos usar un láser para llamar la atención, o incluso realizar una videoconferencia en la que nadie ve la mano humana señalando más.

Si los seres humanos están conectados para prestar atención al gesto de apuntar con las manos humanas, y si factores como la tecnología moderna y las empresas dispersas a nivel mundial nos dificultan compartir nuestra intencionalidad en la forma originalmente digital, tenemos que detenernos y pensar en cómo podemos agregar respeto por nuestra humanidad a nuestros intentos de alinear a las personas a nuestros objetivos.