Para una Mejora Continua... piensa como un niño

Por Ana Cruz • May 12, 2017

Artículo escrito por: Jon Miller

Traducción: Ana Cruz

Al escuchar el episodio de radio de Freakonomics titulado "Piensa como un niño" me recordó las palabras de un sensei de TPS. Cuando un equipo Kaizen se enfrentaba a fallas en el proceso, problemas complejos y una necesidad de diseños innovadores el sensei les decía "piensen como un niño de quinto grado". Y al igual que muchas de las frases de los sensei, no hubo una explicación o teoría después de ello.

En el programa de radio explicaron cómo los adultos somos más fáciles de engañar con los trucos de magia que los niño. Esto se debe a las diferencias en cómo piensan los adultos y los niños, es decir, en áreas de atención, curiosidad y cómo abordar la solución de problemas. Estos mismos factores son aplicables a cuando implementamos la Mejora Continua.

Ser curioso

La primer característica del pensamiento infantil y que deberíamos aplicar a la Mejora Continua es 'ser curiosos'.

"Cuando un niño ve un truco de magia... se está formulando una pregunta cada segundo. Mantienen constantemente un sentido de curiosidad, de tratar de entender lo que está sucediendo".

También podemos alimentar esta cualidad en nosotros preguntándonos constantemente ¿cómo sucedió? y ¿por qué hacemos las cosas de esta manera? La Mejora comienza con un deseo genuino de observar la situación y entender lo que está pasando.

Dispersión de la atención

Una observación sorprendente es que debido a que los niños son menos capaces de concentrarse en una cosa, pueden dividir su atención y poder observar todo.

" Los adultos son realmente buenos en enfocarse en una cosa y hacer caso omiso de las distracciones al rededor, mientras que los niños pueden disparar su atención a todos lados, lo cuál es una muy buena forma de aprender. Siempre es bueno cuando estas apenas aprendiendo cómo funcionan las cosas, cuando exploras el mundo por primera vez".

El punto no desenfocarnos, más bien es evitar concentrarse demasiado pronto en los detalles, especialmente en los primeros pasos de la investigación de problemas, cuando es tentador saltar a una solución.

Digan lo obvio

Una vez que conocemos el truco detrás de la magia, se vuelve obvio e incluso difícil de ignorar. Una vez que sabemos cómo nombrar, categorizar y cuantificar los desperdicios, la variación y la sobrecarga, resulta difícil ignorarlos. Una vez que asimilamos la cultura de una organización, podemos estar cegados a sus aspectos contraproducentes. Y peor aún, muchas culturas pobres hacen que la gente se sienta insegura al señalar lo obvio, la simple realidad de la situación.

"Algo más que hacen los niños es declarar hechos, o describirán algo que es bastante obvio. Mientras que los adultos tendemos a solo pensarlo, lo cual indica que no estamos penando suficientemente".

Aquellos de nosotros que hemos sido consultores, entrenadores o líderes de Mejora nos hemos hecho la pregunta "estúpida" o hemos hecho la observación obvia. Si porque las preguntas inocentes o que pueden parecer ignorantes son en realidad una gran técnica de enseñanza, estas nos ayudan a abrir los ojos.

Piensen en pequeño

Por naturaleza las transformaciones Lean (esbeltas) son grandes. El objetivo de alcance es toda la empresa. Es un esfuerzo a largo plazo. Pero verlo como una solución binaria de éxito o fracaso no es sabio. Inclusive con proyectos de mejora específicos, intentar "tratar de abarcar todo el océano" resultará en muchos tropiezos.

"Creo que hay una tentación de tratar de ser especiales y querer resolver un gran problema. Pero en realidad lo más óptimo sería comenzar con una pequeña pregunta y esto le podría ayudar a resolver después cuestiones más grandes. Después se podrá generalizar".

Pequeñas cosas captan el interés y la atención de los niños pequeños, expandiendo gradualmente nuestra comprensión del mundo a través de la exploración. La Mejora Continua se logra cuando atacamos exitosamente y aprendemos de problemas pequeños, aumentando así nuestro poder de resolución de problemas.

Disfruten lo que hacen

El programa de radio describió la capacidad del niño para disfrutar lo que hacen, lo que como adultos muchas veces ya nos resulta difícil.

Sean libres de cometer errores

Esta forma de pensar de los niños requiere de la supervisión de un adulto. Es decir, en el trabajo u otros entornos sociales necesitamos la supervisión de otro adulto para poder intentar algo y para poder cometer errores. Cuando pensamos demasiado en los riesgos y consecuencias de el fracaso, bloqueamos inmediatamente la creatividad de nuestra mente. Tomaremos el camino mas seguro, inclusive cuando esto represente el no actuar o hacer nada.

"[...] cuando estamos tratando de decidir que acción ejecutaremos, estamos siempre buscando un equilibrio entre los riesgos y las ventajas. Si eso representa un riesgo para mi reputación, ego o mis futuras interacciones con otras persona o simplemente es un riesgo en mi margen de ganancias. Por otro lado, los  niños no están en ese mundo de [...] calculo de riesgos y utilidades.

El sentirnos libres de poder cometer errores nos permitirá poder jugar, poder actuar. Cuando tenemos permiso para fallar, abrimos nuestras mentes para innovar ideas y nuevas opciones para la Mejora Continua. Así que... ¡a jugar se ha dicho!

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